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FAITH

Cozumel, Quintana Roo. México. 2017

La fotografía no fue lo primero que se me ocurrió hacer para salir de la depresión. Antes intenté la pintura pero no me funcionó. Luego probé escultura, y sentí que no era para mí. Después, opté por el ciclismo pero tampoco… Finalmente, me di la oportunidad con la fotografía. Mi propósito era sustituir los pensamientos negativos por ideas para desarrollar la que sería mi nueva pasión. Poco a poco la luz, los colores, las nubes, los árboles, las estrellas y la naturaleza en general, empezaron a ocupar el lugar que antes tenían aquellos pensamientos negativos.

Me di cuenta de que tengo una mente muy creativa, pero cuando no la uso para esos fines, puede tornarse autodestructiva. Actividades como el yoga y la meditación también me han ayudado, pero si no estoy creando, mi mente me ataca.

Siento que todas las personas con mente hiperactiva debemos buscar un pasatiempo u ocupación, independiente del trabajo, algo que nos llene el espíritu y que le de salida sana a nuestra locura. No importa que tan buenos seamos, en sentido académico. Lo importante es que nos eleve el alma, aunque sea poco a poco. A mí me tomó 40 años encontrar la fotografía. Mi búsqueda fue con un sentido de urgencia, pero llegó al fin.

De todo corazón los invito a que encuentren esa pasión y aliviar un poco el paso de la vida. Yo sigo con mis temas, pero algo me salva: mi pasión por la fotografía.

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